Arquitectos entregan su visión en “Ciclo Entrevistas Volcán” ¿Qué impactos traerá el Covid-19 en la arquitectura?

Arquitectos entregan su visión en “Ciclo Entrevistas Volcán” ¿Qué impactos traerá el Covid-19 en la arquitectura?

Revisión de las plantas libres, aumento de la construcción industrializada, flexibilidad en los espacios de las viviendas, son algunos de los temas que formula la pandemia para la arquitectura.

La pandemia ha impuesto diversos desafíos en todo orden de cosas y, la arquitectura, no es la excepción. Ello ha significado un rediseño de los espacios en salud, educación y sector inmobiliario; adaptabilidad de los ambientes en las viviendas, en las áreas comunes de los edificios y en los espacios públicos para afrontar con precaución sanitaria esta nueva forma de vivir. Algo que seguramente también están preparando los colegios para cuando los alumnos retornen a clases. En definitiva, el Covid-19 tendrá un impacto no menor en la arquitectura del mañana.

Y justamente en torno a ese tema, arquitectos nacionales de diferentes especialidades se aventuran a explorar los efectos de esta pandemia en la vida del futuro, mirando lo que está aconteciendo no sólo desde los proyectos en los que tienen experiencia, sino también desde cómo les toca enfrentar este contexto sanitario con sus equipos de trabajo y sus mandantes.

Convocados por el “Ciclo Entrevistas Volcán: arquitectos y diseño en tiempos de pandemia”, diversos arquitectos chilenos se sumaron a esta reflexión arquitectónica, donde la transformación de los espacios públicos y privados es cada vez más relevante.

“Uno tiende a pensar que con la pandemia la arquitectura cambiará radicalmente, pero no sabemos cuáles son esos cambios aún. En ese escenario, la planta libre es una buena forma de ofrecer la posibilidad de adecuarse a ellos. Si no haces una planta libre, eventualmente podrías no tener esa libertad de acoger nuevas maneras de trabajar”, afirma el arquitecto Pedro Gubbins, y su colega, Raimundo Lira, que también reconoce que los espacios de planta libre seguirán existiendo, estima que los requerimientos sanitarios “harán cambiar probablemente el estándar, que era de 10 m² por persona, por uno mayor”, y que con el sistema de trabajo remoto arquitectónicamente “habrá cambios en la disposición de los espacios” de los hogares, “porque hemos visto que hoy se ha adaptado cualquier rincón para este requerimiento”.

Felipe Torreblanca sentencia que “el desafío de nosotros, como arquitectos, es generar un espacio donde no lo hay. Y no tiene porqué ser restrictivo, el comedor se puede transformar en el día en un escritorio para trabajo. Las viviendas tendrán que sufrir un nuevo diseño”.

Todo lo que está sucediendo, “nos obligará a diseñar espacios más flexibles a distintas necesidades, más abiertos, luminosos y bien ventilados. Para poder diseñarlos tenemos que pensar estos espacios desde la planta para que tengan estas características y más allá de eso, qué materiales utilizaremos”, señala Pabla Ortúzar de Archiplan.

“¿Los espacios libres se van a poder modular, subdividir, con estructuras móviles flexibles? Hay que repensar los espacios y se nos abren múltiples requerimientos”, plantea Lorena Pérez, socia de Mobil Arquitectos. Añade que cuando pase la pandemia quedará la experiencia de que sí se puede trabajar desde la casa, “pero necesito ciertas condiciones específicas. Y lo que se ha vuelto fundamental para todos es la acústica, donde se pueda tener un espacio para hacer una buena videoconferencia, hacer clases, actividades sociales que no interfieran con la vida privada.
Tampoco es que volvamos a una casa particionada. Éste es el desafío. La arquitectura debe dar respuestas para convivir de una manera más adecuada”.

En tanto, la otra socia de Mobil Aqrquitectos, María José Martínez, reflexiona que “que todo ambiente construido tiene un aspecto muy amplio de efectos en la salud física, social y mental”.
Por ejemplo, en la arquitectura se ha visto reflejado cómo hemos buscado cada vez más luz, la ventilación y una serie de factores que siempre han sido fundamentales para mantenernos saludables. “Y creo que en la flexibilidad hay una clave fundamental”, manifiesta, y pasar del cubículo a la planta libre atiende a un esquema de hot desking, que “puede ser muy explotado hoy día, pensando que en uno o dos años, se irá entrando y saliendo de las oficinas por turnos y que cambiará la densidad”.

De este modo, la flexibilidad de la arquitectura se convierte en un atributo relevante en la era post Covid-19, especialmente porque el flujo de personas asociadas al teletrabajo todavía no está del todo definido. “La capacidad de flexibilidad, adaptabilidad de la infraestructura, y sobre todo, la maleabilidad de sus instalaciones es clave. De que los recintos puedan modificarse”, subraya el arquitecto Álvaro Velásquez, junto con agregar que “el futuro de los hospitales va por ese lado, que sean muy flexibles y adaptables”. También enfatiza que los materiales que se usan para proyectos arquitectónicos tendrán un rol cada vez más importante.

Christopher Frank, arquitecto director en Conor, asevera que “hoy debemos pensar en una arquitectura flexible en el tiempo. El tema industrializado es parte de la solución, de todas maneras. Sobre todo en lo que es vivienda, salud y educación. Funciona bien, está probado en otras partes del mundo”. Definitivamente para Frank, aparte de que las obras industrializadas son más rápidas de ejecutar, “es el camino que tenemos que seguir ahora”.

Además de pronosticar que en los edificios aparecerán áreas comunes de coworking y espacios techados de terraza, Alfredo Massmann declara que “no hay ninguna duda que la construcción industrializada siempre será una ventaja desde el punto de vista de los plazos y de agilizar todo…
Como anécdota, en un proyecto que estamos ejecutando ahora, le hablé a un cliente de las cornisas y cenefas prefabricadas de volcanita, que venían listas con el cuadrado, con la figura que tú quisieras y me dijo: – ‘¿pero cómo?´. (Le respondí) – ‘Sí, está listo y tú llegas y lo instalas’. Él no lo podía creer. Detalles tan particulares como eso, en donde la industria no lo ha asimilado como un ahorro. Es más caro, pero el ahorro de tiempo también es plata”, reflexiona

Para el arquitecto Antonio Polidura, este escenario constructivo “nos hace volver a pensar en las prefabricaciones y en otros sistemas similares que permiten finalmente una construcción más eficiente”.

Pero no sólo eso, sino que también con la edificación modular se logra realizar un trabajo más protegido en términos de salud, algo que en un escenario incierto se debiera considerar.

“Los edificios y viviendas se construirán con componentes ya diseñados y ya controlados en un ambiente de fábrica, ya sean hechos por mano de obra, sólo por robots o mixto”, dice Pablo Sills. Este arquitecto y docente de la UFSM, comenta que en el mundo de la educación están muy interesados en formar estudiantes que diseñen un proyecto que lo pueda leer y construir una máquina de control numérico. “Esto ofrece una serie de ventajas en la rapidez de la obra, pero en estos tiempos de pandemia lo más importante es que reduce la cantidad de personas en la obra y ésta ya es una faena de montaje, donde se agrega panelización o elementos modulares los cuales disminuyen la posibilidad de contagio entre las personas”.

Fuente de la informacion:

https://www.dconstruccion.cl/?p=32198

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